Para esta experiencia decidí registrar el pasaje que se encuentra frente a mi casa. Cotidianamente paso por este y nunca me detuve a ver qué cantidad de situaciones que ocurren. Capturando un espacio exterior se sentía como espiar y robar imágenes de otros. Es por eso que decidí hacer el registro con leves movimientos de cámara y mostrando una de las puertas. También tomando este concepto de "espiar" se puede observar el exterior a través de una ventana y hasta de una rendija.
El espacio físico nunca cambió, durante todo este tiempo fueron las mismas paredes, las mismas luces y hasta las mismas cantidades de autos. Lo que transita en esa calle es lo que le da vida y sentido al espacio, es lo que cambia siempre. Con el pasar de esta experiencia tomé noción de cómo es que se va convirtiendo este espacio a cada hora del día.
La elección del blanco y negro, la pérdida del detalle en el cuerpo de las personas y la posición vertical de la imagen son a merced de que las figuras a destacar sean las sombras. Estas toman el protagonismo, dejando de lado a los cuerpos desde donde se proyectan. De algún modo sus roles se invierten, las sombras son personas y las personas son sombras. La trama que se dibuja levemente en el fondo nos ordena la posición de estas personas, dándonos una sensación de conectividad entre ellas. Al ver esta fotografía se me dispararon varias preguntas sobre la realidad que percibimos y la que ignoramos , de como podemos ver las cosas de maneras diferentes y así cobrarles un nuevo sentido. Es por esta lectura que la foto me parece superlativa. La foto es de Alan Schaller, un fotógrafo callejero londinense.
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